Junio fue el mes de la resaca electoral. El estudio ARMA reveló que las elecciones legislativas de Coahuila reordenaron el tablero opositor, dejaron sin registro estatal a tres partidos y detonaron una guerra de denuncias entre Morena y el PRI. Al mismo tiempo comenzó el registro de aspirantes rumbo a 2027, una primera medición de fuerzas dentro y fuera de la coalición oficialista.
El priismo se quedó con el tema dominante del mes: una victoria de dos a uno en el Congreso de Coahuila que Morena intentó desacreditar con acusaciones de compra de votos. Alejandro Moreno convirtió ese resultado en plataforma para relanzar su propuesta de una alianza opositora con PAN y MC. Hubo episodios negativos, como los señalamientos sobre injerencia extranjera y la violencia contra una diputada local, pero no alteraron la narrativa. La victoria electoral le devolvió al PRI algo que hacía tiempo no presumía: capacidad para marcar la agenda mediática.
El Partido Verde perdió el registro local en Coahuila. Coahuila también dejó heridas en Acción Nacional: perdió su registro estatal y reavivó el debate sobre la conducción de Jorge Romero. La denuncia contra López Obrador ante la Corte Penal Internacional le dio visibilidad al partido, pero también abrió un frente de críticas. A ello se sumó la impugnación interna de la reforma que permite la reelección de su dirigencia. Mucho reflector, pocos dividendos.











