Con la llegada de Juan Carlos Pinto Rodríguez al Movimiento Ciudadano se pusieron celosos los que se sentían dueños de la franquicia, los hermanos Cruz. Hay que reconocer que Lalo Cruz, papá de Juan y Rendel levantó al MC hasta obtener una regiduría, sin embargo también se debe reconocer el titánico esfuerzo de Raúl Avalos Verdugo en paz descanse, quien se puso la camiseta para enfrentar a todo un sistema que le fue imposible llegar, pero que le dio un gran auge al MC Tecomán.
Luego arribó Roberto Verduzco, con una exitosa campaña política que le dio la posibilidad de ser regidor y que traicionados por Locho Morán Sánchez quien se fue a Morena, el MC se quedó sin dirigente estatal y nadie supo qué hacer hasta que llegó el presumido ricachón de Chuy Dueñas, claro con el apoyo y asesoría de Nacho Peralta y sus aliados. Por eso, a Juan Carlos le caí como anillo al dedo estar en MC, porque ahí está uno de sus patrones, Nachito.
Ya no hubo nada que hacer en el PRI, luego se va al PT, después a Morena y finalmente donde lo tomaron en cuenta fue en el MC, pero los mismos que fueron sus aliados en el PRI, o sea, solo se cambiaron de partido los mismos de siempre, pues recordar que Jesús "Chuy" Dueñas, (el niño y no aquel señorón que fue alcalde de Villa de Álvarez) también viene del PRI.
Sin resultados Rendel y Juan, sin estructura, solo agregando ciudadanos que no representan ni el 10% del electorado cobraron de la regiduría y de un partido que reciben prerrogativas de nuestros impuestos, es decir, les pagamos por estar en un partido, aunque su desempeño sea gris tanto en el Cabildo como en el instituto político. Este privilegio, que también lo podemos llamar derecho, pero con la ventaja exclusiva que tuvieron los "Cruz" no la supieron aprovechar, o tal vez sí, para beneficio personal y no en beneficio de una sociedad con sed y hambre de justicia, de democracia.