El presidente estadounidense Donald Trump intensificó su ofensiva contra Cuba, asegura que “está acabada” y será “la siguiente en caer”; sin embargo, en paralelo, su propia administración permitió la llegada de un petrolero ruso con miles de barriles de crudo a la isla, en plena crisis por el desabasto de combustible.
La embarcación, identificada como el Anatoli Kolodkin, transporta cerca de 730 mil barriles de petróleo y se espera que arribe al puerto de Matanzas, en Cuba, en las próximas horas, según datos de tráfico marítimo.
La decisión representa una sorpresa ante el endurecido bloqueo que Washington tiene sobre la isla.
Desde el Air Force One, Trump dijo enfático que “Cuba está acabada”, al tiempo que calificó al gobierno de la isla como “muy malo y corrupto” y reiteró que sería “la siguiente en caer”.
Sin embargo, en el mismo mensaje abrió la puerta a la sorpresiva concesión: “no tengo ningún problema con que Rusia o cualquier otro país envíe petróleo a Cuba… la gente necesita sobrevivir”, afirmó.











