jueves, 29 de enero de 2026

Donadora de vestido a la Virgen de la Candelaria expone su molestia, acusa a Andrés


Texto integro de Julieta Cisneros, donadora del vestido:

Deseo expresar mi profunda preocupación y frustración de manera franca y responsable, pese a la incomodidad que pueda causar. Me correspondió donar el vestido de la Virgen de la Candelaria para el novenario, un acto que conlleva un profundo significado para los habitantes de Tecoman, más allá de una simple formalidad, ya que implica años de ilusión y fe, constituyendo para muchos un sueño de toda la vida. En mi caso, este gesto tenía un significado especial, dado que mi madre, una apasionada catequista y devota de la Virgen, estaba pasando por un momento delicado de salud, lo que hacía este acto aún más significativo. Haber vestido juntas a la Virgen habría sido un momento irrepetible. Sin embargo, acaté la indicación proporcionada en el sentido de que el acto sería privado y únicamente estarían presentes Erika Gonzalez, diseñadora y confeccionista del vestido, y yo. Lo inesperado fue encontrarme con otras personas ya presentes que no fueron sorteadas este año, no confeccionaron ni donaron el vestido y, pese a ello, tuvieron acceso pleno al ritual, personas que tenían muchos años donando el vestido y que este año ya no lo hicieron;pero si entraron y se hicieron cargo. A mi en cambio no se me permitió acomodar ni una sola parte del vestido qué yo misma doné. No participe en el acto.No fui tomada en cuenta.Fui relegada a observar.
Nunca se me informó por parte del responsable Andres Iglesias que no podría participar ;pero entonces pregunto:¿Por que se abre la oportunidad a nuevos donadores si al final se les limita y se les excluye? SI existen jerarquías no escritas;preferencias o reglas deberían decirse con claridad desde el inicio;por que lo que se genera de otro modo;es una expectativa falsa y una profunda decepción como la que ahora tengo.
Entiendo que existen tradiciones y personas con muchos años de servicio en la iglesia y eso se respeta;pero la tradición no puede ser justificación para desplazar a quien conforme a las propias reglas ;fue quien obtuvo el derecho y asumió la responsabilidad de donar el vestido. No se puede decir que esta fiesta es del pueblo;de todos;si en la práctica solo unos cuantos deciden y participan. Donar el vestido no es un gesto menor,implica tiempo;esfuerzo;preparación espiritual y un profundo significado personal y familiar. Reducir a la persona donadora a una simple espectadora o a la que "dono" y ya; es minimizar ese acto y despojarla de su sentido. No escribo esto para confrontar al clero;ni a las autoridades religiosas a quiénes respeto. Lo escribo por que la fe también se construye con coherencia;gestos congruentes y con sensibilidad humana; porque excluir duele ;y duele mas cuando sucede en un espacio que debería de ser de acogida. La Virgen de la Candelaria es madre de todos. Su fiesta debería reflejar eso. Si se decide abrir la participación mediante un sorteo ;entonces debe respetarse plenamente. Y si no;mejor no generar ilusiones. Quiero ser clara;sigo siendo devota. Sigo creyendo. Pero también creo que guardar silencio ante una injusticia no es un acto de fe. La fe también exige verdad.

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